La Hipnosis para los Miedos y las Fobias

Una fobia tiene esto de particular: uno sabe perfectamente que es irracional, y eso no cambia nada. Puede repetirse que el avión es el transporte más seguro del mundo o que la araña es minúscula: el cuerpo, en cambio, dispara la alarma completa. Es que la fobia no es una opinión que corregir, sino un reflejo aprendido por el cerebro.

Pero lo que se ha aprendido puede desaprenderse. Ese es exactamente el trabajo de la hipnosis, con suavidad, sin confrontarle nunca por la fuerza con su miedo. Esta página explica el mecanismo, el método, el número de sesiones y los casos que corresponden antes a un psicólogo.

Ilustración del artículo: la hipnosis para los miedos y las fobias

Comprender los Miedos y las Fobias

¿Miedo o fobia? La prueba de los tres criterios

El miedo es un aliado: nos protege de los peligros reales. Se convierte en «fobia» cuando se reúnen tres criterios:

  • La desproporción
    La reacción es desmesurada respecto al peligro objetivo: pánico completo ante una avispa, terror ante la idea de un vuelo estadísticamente más seguro que el trayecto hasta el aeropuerto…
  • La evitación
    La vida se organiza alrededor del miedo: rechazar unas vacaciones en avión, dar un rodeo de treinta minutos para evitar un puente, aplazar el dentista desde hace años.
  • El sufrimiento:
    Vergüenza por «reaccionar así», anticipación ansiosa los días previos, sensación de ser prisionero de una reacción que uno no elige.
    Porque las personas con fobia saben que su miedo es irracional, y esa lucidez añade la vergüenza al miedo.
    Precisemos entonces: una fobia no es ni falta de valor ni un defecto de carácter. Es un aprendizaje accidental del cerebro, y es reversible.

Cómo fabrica el cerebro una fobia (y cómo puede deshacerla)

El cerebro emocional tiene una misión: mantenerle con vida. Cuando una situación se ha asociado, aunque sea una sola vez, aunque sea por error, a un peligro intenso, registra la ecuación (avión = peligro, perro = peligro) y dispara después la alarma automáticamente, antes incluso de que la razón tenga algo que decir.

Es un aprendizaje ultrarrápido, heredado de la evolución: más valen cien falsas alarmas que un peligro real desatendido. Tres caminos llevan a ese aprendizaje:

  • La experiencia directa: una mordedura, una turbulencia severa, un mareo en un ascensor…
  • La transmisión: un padre o una madre que entra en pánico ante las arañas enseña, sin quererlo, que la araña es aterradora.
  • La evitación en sí misma: es además el mecanismo más taimado, porque cada evitación alivia en el momento, y ese alivio le confirma al cerebro que el peligro era real. El miedo crece a medida que se huye de él, a veces sin ningún acontecimiento desencadenante identificable.

Las Fobias más frecuentes entre nuestros clientes

Pasajera inquieta mirando el ala del avión por la ventanilla

El miedo a volar (aviofobia)
A menudo una mezcla de distintos tipos de aprensión: claustrofobia, pérdida de control, sorpresa de las turbulencias, miedo al propio pánico a bordo. El trabajo combina desensibilización, una comprensión tranquilizadora del vuelo y herramientas para el día D. Lo ideal es empezar unas semanas antes de un viaje previsto, que se convierte entonces en la mejor de las consolidaciones.

El miedo a conducir (amaxofobia)
Tras un largo parón, un susto o un accidente, o sin causa identificable. Conducir por autopista se vuelve imposible, se evitan los puentes y los túneles, y poco a poco el perímetro de conducción se estrecha año tras año. Lo que está en juego va más allá del coche: es la autonomía de la persona.

El miedo al dentista
Uno de los más extendidos y de los más costosos en salud: años de tratamientos aplazados. Responde muy bien al trabajo hipnótico, hasta el punto de que muchos dentistas usan ellos mismos la hipnosis en el sillón.

El miedo a vomitar (emetofobia)
Poco conocido y sin embargo muy invalidante: alimentos evitados, salidas anuladas, embarazo temido. Su mecánica de vigilancia permanente lo convierte en un terreno excelente para la hipnosis.

Los animales: perros, arañas, serpientes, insectos, pájaros. Los grandes clásicos, a menudo los más rápidos de domar.

Agujas, sangre, alturas, ascensores, tormentas, agua… La lista de fobias específicas es larga y cada una se trabaja con la misma lógica. Con un caso particular: el miedo a la sangre y a las agujas va acompañado a veces de desmayos (bajada de tensión). Adaptamos el protocolo en consecuencia, y una opinión médica puede resultar útil como complemento.

¿Y en los niños? Miedos nocturnos, miedo a la oscuridad, miedo a los animales: muy frecuentes, muy accesibles al trabajo hipnótico en forma de juego y de cuentos.

Video disponible en francés

Mieux gérer ses PEURS grâce à l'HYPNOSE
Texto del video

Bonjour, Nous avons beaucoup de demandes en hypnose thérapeutique pour aider à mieux gérer des grandes peurs, ce que certains appellent des phobies. La peur est utile, elle nous permet d’échapper au danger, il ne s’agit donc pas de la supprimer. Mais les peurs sur lesquelles nous travaillons en hypnose sont inutiles et même handicapantes. Certaines de ces peurs sont bien connues : prendre l’avion, ou un ascenseur, la peur des chiens ou des araignées, la peur du noir ou du vide, de la foule ou à l’inverse des espaces vides, la peur des aiguilles ou de l’hôpital.

Il y a aussi des peurs plus particulières, qui pourraient sembler ridicules, et que nous prenons très au sérieux car elles entrainent de grandes souffrances, par exemple la peur des clowns, ou d’un aliment particulier. Ce peut être une association inconsciente avec quelque chose de totalement différent. La souris ou la grenouille qui apparaît par surprise là où on ne l’attend pas peut par exemple symboliser le manque de contrôle de la personne face à des événements dans sa vie.

A l’origine de votre peur, il peut y avoir eu un évènement traumatisant, souvent dans l’enfance, et dans ce cas, un psychologue ou un psychothérapeute saura vous aider. C’est une des questions que nous vous poserons pour être sûr que vous consultiez la bonne personne. Le plus souvent, il n’y a pas eu de traumatisme, il s’agit plus de la construction d’une peur de plus en plus grande à partir d’un événement désagréable mais pas dramatique.

Par exemple un jour vous vous êtes senti gêné, oppressé dans un centre commercial où il y avait beaucoup de monde et progressivement, vous avez évité les endroits avec de la foule, puis juste des endroits achalandés normalement, puis vous avez privilégié les courses avec livraison pour éviter de sortir… C’est ainsi qu’un inconfort assez compréhensible au départ se transforme en handicap social. Ou encore cette petite fille qui a peur d’une petite araignée et son papa lui dit « attention, elle va te manger ! ».

Plaisanterie bien innocente d’un papa aimant qui va amener chez sa fille adulte une peur paralysante. Et comme fuir l’objet de sa peur amène un grand soulagement, chaque incident renforce ce besoin d’évitement, un grand cercle vicieux se met en place, qu’il faudra donc briser. Chaque cas est particulier. Prenons la peur de prendre l’avion. Il peut s’agir de la peur de mourir. Ou de ne pas être en contrôle. Ou tout simplement un cas de claustrophobie.

Nous nous efforçons de comprendre votre situation de la manière la plus précise possible pour ouvrir les bonnes portes. Ces portes peuvent s’ouvrir en douceur, notamment avec des techniques de visualisation, où vous allez progressivement ré-apprivoiser certaines situations en toute sécurité et atténuer cette peur pour en faire quelque chose de vivable au quotidien. Peut-être que vous n’aimerez jamais vraiment être dans un ascenseur mais vous pourrez le faire quand vous le souhaiterez ou que vous en aurez besoin.

Alors si vous avez des peurs handicapantes et que vous souhaitez essayer l’hypnose thérapeutique, l’équipe d’hypnothérapeutes de Solutions Hypnose est là pour vous accompagner. En présentiel près de chez vous ou par vidéo, cela fonctionne aussi très bien. Prenez rendez-vous dès maintenant pour créer la vie que vous souhaitez grâce à l’hypnose ! A bientôt.

La hipnoterapia es un acompañamiento complementario y no reemplaza un diagnóstico, tratamiento o consejo médico. Si tiene dudas sobre su estado de salud, consulte primero a un médico.

El interés de la Hipnosis para los Miedos y las Fobias

Puesto que la fobia es una asociación aprendida, la clave del trabajo hipnótico va a ser instalar un nuevo aprendizaje. No forzando la confrontación, que un cerebro en alerta viviría como una agresión, sino pasando por la imaginación, en un estado de calma profunda, para hablarle al cerebro emocional en su propio idioma.

Cómo se desarrolla el trabajo en hipnosis

  • Instalar y anclar la calma
    El primer tiempo del trabajo ni siquiera habla del miedo: construye un estado de calma física y mental profunda. Para anclarlo después, es decir, volverlo accesible a voluntad, mediante un gesto o una respiración. Esa calma es su nuevo equipamiento de base: el que se llevará el día en que se cruce con la situación temida.
  • Domarlo en imaginación, a distancia y a su ritmo
    A partir de esa calma, el trabajo de desensibilización empieza con suavidad: usted imagina primero el objeto del miedo desde muy lejos, o de forma disociada (como en una pantalla, espectador y no actor).
    El cerebro vive la experiencia «situación temida + calma» en lugar de «situación temida + pánico»: la vieja ecuación se reescribe, paso a paso, sin sobrepasar nunca lo que usted puede atravesar con comodidad.
    Un punto importante: no tendrá que afrontar su miedo de verdad durante las sesiones, ni revivir dolorosamente un recuerdo.
  • Consolidar en lo real.
    Las últimas etapas preparan el encuentro real: repetición mental detallada del vuelo, del trayecto en coche o de la cita con el dentista, herramientas de autohipnosis de bolsillo para el día D…
    Y a menudo un orgullo nuevo: el de recuperar un territorio de vida que se creía perdido.

Para una fobia simple, este trabajo suele llevar de dos a cinco sesiones. Y la antigüedad del miedo casi no cambia nada: una fobia de treinta años es un reflejo, no una fortaleza.

Ciertas situaciones corresponden antes a una atención psicológica o médica, y la hipnosis viene después como complemento si el equipo sanitario lo considera útil. Por ejemplo:

  • Una fobia nacida de un trauma importante (agresión, accidente grave): el psicotrauma se trata, y bien, con profesionales formados,
  • Un trastorno de pánico con agorafobia severa que confina en casa; rituales y obsesiones invasivos (TOC),
  • O cualquier miedo acompañado de un malestar mayor.

Un terapeuta serio identifica esas situaciones desde la primera entrevista y le orienta: es una señal de calidad, no un rechazo.

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La hipnoterapia es un acompañamiento complementario y no reemplaza una opinión, un diagnóstico ni un tratamiento médico o psicológico. En caso de trauma o de trastorno de ansiedad severo, consulte a un psicólogo o a un médico.

Sanae Belgarch

Página redactada por Sanae Belgarch
hipnoterapeuta y coach PNL
colaboradora de Solutions Hypnose.
Versión en español revisada por Nuria Pérez de León

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