La Hipnosis y el Síndrome del Impostor
Acaban de felicitarle. Y lo primero que piensa es que no lo saben.
Que no saben que trabajó tres noches para entregar ese expediente. Que tuvo suerte en ese punto concreto. Que el mérito es sobre todo del equipo.
Así que encaja el cumplido con una sonrisa, y se dice que la próxima vez se darán cuenta.
El sentimiento de impostura tiene una característica desconcertante: el éxito no lo calma. Lo alimenta, porque añade un escalón más que no hay que fallar. Esta página explica qué mantiene ese ciclo, qué se trabaja de verdad, y qué puede aportar la hipnosis como complemento, sin retrasar nunca lo que debe venir primero.
Qué es el sentimiento de impostura
Fue descrito en 1978 por las psicólogas Pauline Rose Clance y Suzanne Imes. El término habitual de «síndrome del impostor» se impuso después, y resulta algo engañoso: no es una patología y no figura en ninguna clasificación médica.
De hecho, es normal sentir cierta aprensión al entrar en un terreno donde uno todavía no se siente legítimo: una parte de aprensión ante una situación nueva es una reacción de adaptación corriente.
Se vuelve un problema cuando la duda recae sobre su valor, cuando frena sus iniciativas, cuando ya no consigue disfrutar de sus éxitos, y cuando se le añade el temor a ser descubierto.
¿Cuánta gente? Se ignora. Leerá por todas partes que «el 70 % de las personas lo viven al menos una vez». Esa cifra procede de un artículo de prensa de 2007, que a su vez la tomaba de una encuesta nunca publicada: no tiene ningún estudio detrás. Las encuestas reales dan tasas que van del 9 % al 82 % según el cuestionario utilizado y el umbral elegido — en un mismo grupo de personas, mover el umbral unos pocos puntos hace pasar la prevalencia del 24 % al 39 %. Lo que se puede decir honestamente: está muy extendido, y nadie sabe cifrarlo.
El ciclo que lo mantiene
Esto es lo que distingue el sentimiento de impostura de una simple falta de confianza, y por qué resiste tan bien. Pauline Clance describió el mecanismo en 1985, con el nombre de ciclo del impostor.
Llega una tarea importante. La ansiedad sube. Dos reacciones posibles: la sobrepreparación, trabajar mucho más allá de lo necesario; o la procrastinación, seguida de un esprint a última hora.
El resultado es bueno. Alivio, unas horas.
Y ahí es donde todo se juega: el éxito no se le atribuye a usted. Si hubo sobrepreparación, todo lo explica el trabajo excesivo. Si hubo esprint, fue la suerte. En ambos casos, la competencia nunca entra en la ecuación.
Resultado: nada se acumula del lado bueno. Cada éxito se convierte en una prueba más de que habrá que hacer otro tanto la próxima vez, y el listón sube.
Es también lo que alimenta un sesgo de atribución, detectado desde los primeros trabajos: los éxitos se achacan a la suerte o al esfuerzo, los fracasos a la competencia. Uno no suma nunca, el otro siempre. En la práctica, la mente no se limita a apartar las buenas noticias: busca activamente con qué probar que no cuentan.
Lo que cuesta

La duda crónica sobre las propias competencias, la propia legitimidad, a veces el propio valor, que frena el desarrollo profesional. El estrés y las rumiaciones — los «debería haber» — que consumen una energía considerable. La procrastinación y el autosabotaje, para evitar las situaciones que podrían revelar una insuficiencia. Y las oportunidades rechazadas: el puesto al que uno no se presenta, la intervención que declina, el proyecto que deja a otro.
Y el agotamiento. Es la consecuencia más subestimada: la sobrepreparación permanente tiene un coste. Los estudios que han medido ambas cosas juntas encuentran un vínculo claro con el agotamiento emocional, sin poder decir cuál de los dos viene primero. Lo que observamos en consulta es que muchas personas llegan después de un burnout y no antes.
Y el silencio, por último. Hablar de ello daría la impresión de mendigar cumplidos, así que uno se calla — y se cree el único al que le pasa.
Cuándo consultar a un médico o a un psicólogo.
Si la duda va acompañada de un ánimo bajo duradero, de una pérdida general de impulso, de problemas de sueño o de apetito, o de retraimiento.
Y sin esperar si tiene ideas negras: en Quebec, 1 866 APPELLE (277-3553), 24 h, o Info-Social 811 opción 2; en el resto de Canadá, 988; en Francia, 3114.
Un ánimo bajo que dura no es solo falta de confianza, y se trata. Háblelo con su médico.
Nuestros practicantes no emiten ningún diagnóstico y no sustituyen ningún seguimiento.
A quién afecta, y por qué
Los trabajos recientes apuntan en un sentido: una síntesis de más de un centenar de estudios, sobre más de 40 000 personas, encuentra puntuaciones algo más altas en mujeres que en hombres. La diferencia es real pero modesta, y los estudios tomados uno a uno siguen divididos — alrededor de la mitad no encuentra ninguna diferencia. También se observan puntuaciones altas en personas de minorías, sin que se pueda decir todavía en qué medida, a falta de instrumentos de medida adaptados.
Un punto importante. No se trata de una fragilidad particular de esas personas. Ser la única mujer en la mesa, el único que no viene del mismo medio o de la misma escuela, es plantearse mecánicamente la cuestión del propio sitio — y eso es información sobre la sala tanto como sobre uno mismo.
Decirlo evita un contrasentido frecuente: este sentimiento no es siempre una distorsión que haya que corregir en el individuo.
En cuanto a la historia familiar, Clance e Imes describían dos configuraciones que aparecían a menudo. La de la criatura a la que se le dio a entender que un hermano o una hermana era «el inteligente» de la familia, y ella «la sensible». Y la de aquella a la que se le repitió que valía para todo, y para quien tener que trabajar se convirtió en la prueba de que no era así. Los estudios posteriores encuentran ese vínculo con el clima familiar, pero débilmente: lo que cuenta parece ser menos la valoración del éxito que los mensajes contradictorios recibidos sobre uno mismo.
Cinco maneras de definirse «competente», según Valerie Young
Valerie Young describió cinco maneras de colocar el listón de la competencia. No son cinco tipos de personas: uno se reconoce a menudo en parte, y en varias a la vez.
- El perfeccionista se fija objetivos demasiado altos, nunca está satisfecho, le cuesta delegar, y se paraliza mientras no esté todo perfecto.
- El superman o la superwoman extiende la exigencia a todos los ámbitos: el trabajo, la pareja, la familia, la vida social, la forma física.
- El experto quiere saberlo todo antes de actuar, con el riesgo de no empezar nunca.
- El solista quiere triunfar solo, porque un éxito con ayuda no tendría valor.
- El genio natural quiere acertar a la primera, sin esfuerzo. El aprendizaje y el tiempo necesario le parecen la prueba de una mediocridad, así que evita las situaciones en las que no sería el mejor de entrada.
Lo que la hipnosis puede aportar
El sentimiento de impostura se apoya en creencias antiguas — *no soy capaz, no soy legítimo* —, instaladas a menudo temprano y confirmadas después por el entorno familiar, escolar y social. Han estructurado una parte de su vida, y por eso resisten.
Y ser consciente de una creencia no basta para cambiarla. Es precisamente lo que vuelve este tema frustrante: usted sabe que es irracional, y no se mueve.
Nada de lo que sigue es un tratamiento. Es un trabajo sobre la manera en que usted se cuenta sus propios éxitos.
- Identificar esas creencias, entender para qué han servido, qué le han permitido hacer — a menudo han sido protectoras — y detectar a partir de cuándo se volvieron costosas.
- Flexibilizarlas, en lugar de intentar sustituirlas por su contrario.
- Restablecer la atribución. Es la palanca central. No convencerse de que uno es brillante, sino devolver su propia parte a lo que salió bien.
- Atreverse a actuar sin que sea perfecto, que suele ser el primer cambio visible.
- Detectar los momentos en que uno mismo se pone la zancadilla.
- Y tolerar la incomodidad de las situaciones en las que no se está seguro de estar a la altura, porque ahí es donde se juega lo que viene.
Un estudio con 200 profesionales buscó qué predice mejor este sentimiento. El resultado es útil: no es la idea que uno se hace de su inteligencia, es el miedo al fracaso. Dicho de otro modo, la pregunta no es «¿soy lo bastante bueno?», sino «¿qué pasará si me equivoco?».
La primera señal de cambio suele ser discreta pero elocuente: un cumplido recibido sin desviarlo de inmediato.
Una precisión sobre las afirmaciones positivas
Leerá a menudo que hay que reemplazar «no soy legítimo» por «soy competente y merezco mi sitio». No trabajamos así.
Una afirmación global e inverificable ofrece un asidero inmediato a quien duda de sí mismo: basta un contraejemplo, y siempre tiene alguno. Es lo que sugería un estudio hoy célebre, en el que estudiantes con baja autoestima se sentían algo peor tras repetir «soy una persona digna de ser querida». El resultado no se reprodujo en una réplica posterior, así que no hay que convertirlo en ley — pero coincide con lo que constatamos en sesión.
Lo que proponemos en su lugar son formulaciones precisas y ancladas en un hecho: «llevé ese expediente de principio a fin» antes que «soy una persona competente». No porque un estudio lo haya demostrado, sino porque una frase verificable no se deja contradecir.
Entre las sesiones
Su practicante podrá proponerle volver a escuchar las sugestiones de su sesión, para afianzarlas mejor. O un diario de logros, con una precisión que lo cambia todo: anote el éxito, y lo que hizo usted para que ocurriera. Sin esa segunda parte, su memoria lo reclasificará como suerte o como circunstancias favorables, y el ejercicio no servirá de nada.
O bien la técnica del «como si», para adoptar la postura de una persona segura y dejar que la sensación siga.
Lo que dice la investigación
Que sepamos, ningún estudio se dedica específicamente a la hipnosis y el sentimiento de impostura — y las investigaciones de intervención sobre este tema, todavía escasas, se refieren a otros enfoques. Preferimos decírselo.
Lo que sí está documentado es el efecto de la hipnosis sobre la ansiedad y el malestar psicológico: una síntesis de 2024 que reúne 49 metaanálisis registra efectos medios a importantes. Los autores recuerdan, no obstante, que menos de una revisión de cada cinco alcanzaba un alto nivel de calidad metodológica, y que la hipnosis se estudia casi siempre como complemento de otro acompañamiento antes que sola.
Un ejemplo de acompañamiento: el caso de Audrey
*Nombre modificado, publicado con su acuerdo.*

Audrey, consultora en una firma de consultoría, tenía excelentes resultados y excelentes evaluaciones, y vivía con el miedo constante de no estar a la altura. Se imponía una presión considerable, y preparaba cada intervención mucho más allá de lo necesario. En sesión, puso palabras a lo que desencadenaba esa duda, y a lo que esa exigencia había servido para proteger, y luego empezó a flexibilizarla.
El acompañamiento se centró también en un anclaje utilizable en las situaciones profesionales tensas, y en la manera en que ella atribuía sus resultados.
Este caso describe un recorrido posible. No predice el de nadie. El ritmo y los resultados varían de una persona a otra, y ningún acompañamiento puede garantizar un resultado ni una evolución profesional.
Cómo se desarrolla un acompañamiento
La entrevista. En qué situaciones se dispara la duda, desde cuándo, y qué le ha costado concretamente — una candidatura no presentada, una intervención evitada, horas de sobrepreparación.
Un objetivo concreto. No «tener confianza en mí», que no se mide. Más bien: presentarme a ese puesto antes de fin de mes, entregar un trabajo sin releerlo once veces, tomar la palabra en comité.
La inducción, y luego el trabajo en sí: identificación de las creencias, flexibilización, atribución, anclaje, preparación de una acción.
La prolongación. Un ejercicio, y a menudo el diario, porque la memoria es selectiva en este tema concreto.
¿Cuántas sesiones? Se habla de ello en la primera entrevista. Nadie puede saberlo de antemano.
Pedir una cita

Cuéntenos su situación, y le diremos honestamente si somos el recurso adecuado. Si corresponde antes que nada a un seguimiento médico o psicológico, se lo diremos — y nunca es un rechazo, simplemente el orden correcto de las cosas. Háganos una pregunta o pida una cita. Nuria Pérez de León, nuestra hipnoterapeuta hispanohablante, atiende en Montreal y Saint-Lambert, y por vídeo esté donde esté en el mundo.
El tema tiene vecinos, y cada uno tiene su página: la confianza, la autoestima y la asertividad para el fondo, el crítico interior para la voz que comenta sin parar, la asertividad en el trabajo cuando lo que cuesta es tomar la palabra, y el burnout cuando la sobrepreparación ya ha costado demasiado.
Consultar con Nuria Pérez de León
Nuria Pérez de León
MONTREAL - SAINT-LAMBERT - VIDEO
Hipnosis Humanista - Terapia Simbólica Avanzada - Hipnosis Ericksoniana / Coaching de desarrollo personal y profesional
Adultos - Adolescentes
Preguntas frecuentes sobre la Hipnosis y el Síndrome del Impostor
No. No es un diagnóstico y no figura en ninguna clasificación. Es una experiencia muy extendida, que se vuelve un problema cuando frena sus iniciativas.
Porque el éxito no se le atribuye a usted: se atribuye al trabajo excesivo o a la suerte. Mientras la atribución no cambie, ningún logro se acumulará.
No como se cree. Una fórmula global que uno mismo no se cree le da sobre todo a la duda con qué alimentarse. Preferimos formulaciones precisas, ancladas en un hecho — algo que no se pueda discutir.
Es un temor que aparece a menudo. Exigencia y dureza consigo mismo son dos cosas distintas, y es la segunda la que se busca aligerar.
Entonces una parte de lo que siente es información sobre el contexto, no solo sobre usted. Eso no vuelve inútil el trabajo, pero evita que cargue con toda la responsabilidad.
Se habla de ello en la primera conversación. Nadie puede saberlo de antemano.
Sí. La sesión se desarrolla igual; solo necesita un lugar tranquilo y una conexión estable.
Fuentes y referencias
En el origen del concepto
- Clance, P. R., e Imes, S. A. (1978). *The Impostor Phenomenon in High Achieving Women: Dynamics and Therapeutic Intervention*. Psychotherapy: Theory, Research and Practice, 15(3), 241-247. paulineroseclance.com — el artículo fundador, publicado en línea por su autora: «an internal experience of intellectual phonies […] particularly prevalent and intense among a select sample of high achieving women». Trata de más de 150 mujeres, y únicamente de mujeres.
- Sakulku, J., y Alexander, J. (2011). *The Impostor Phenomenon*. The Journal of Behavioral Science, 6(1), 75-97. so06.tci-thaijo.org — la descripción detallada del ciclo del impostor (Clance, 1985): sobrepreparación o procrastinación, y luego éxito atribuido al trabajo excesivo o a la suerte.
Sobre a quién afecta, y a cuántos
- Bravata, D. M. y coll. (2020). *Prevalence, Predictors, and Treatment of Impostor Syndrome: a Systematic Review*. Journal of General Internal Medicine, 35(4), 1252-1275. pmc.ncbi.nlm.nih.gov — «Prevalence rates of impostor syndrome varied widely from 9 to 82 % largely depending on the screening tool and cutoff used», y «while impostor syndrome is common in women, it also affects men».
- Fleischhauer, M., Wossidlo, J., Michael, L., y Enge, S. (2021). *The Impostor Phenomenon: Toward a Better Understanding of the Nomological Network and Gender Differences*. Frontiers in Psychology, 12, 764030. pmc.ncbi.nlm.nih.gov — «While half of the studies support gender-specific differences in the IP with small to moderate effect sizes, the other half found no differences between women and men.»
- Cokley, K. (dir.) (2024). *The Impostor Phenomenon: Psychological Research, Theory, and Interventions*. American Psychological Association. apa.org — «There is consensus that the impostor phenomenon is not a psychiatric disorder.» Es también esta obra la que desmonta el famoso «70 %», procedente de una encuesta nunca publicada.
Sobre lo que lo predice, y sobre la hipnosis
- Noskeau, R., Santos, A., y Wang, W. (2021). *Connecting the Dots Between Mindset and Impostor Phenomenon …] in Working Adults*. Frontiers in Psychology, 12, 588438. [pmc.ncbi.nlm.nih.gov — el miedo al fracaso destaca como «the single most important predictor of impostor phenomenon, compared to all other predictors tested».
- Rosendahl, J., Alldredge, C. T., y Haddenhorst, A. (2024). *Meta-analytic evidence on the efficacy of hypnosis for mental and somatic health issues: a 20-year perspective*. Frontiers in Psychology, 14, 1330238. frontiersin.org — «Medium to large effects appeared for mental distress including anxiety»; 49 metaanálisis, de los que solo nueve de alta calidad metodológica.
La hipnosis tal como la practican los miembros de Solutions Hypnose es un enfoque de acompañamiento complementario. No constituye ni un acto médico, ni un diagnóstico, ni una psicoterapia en el sentido reglamentario, y no sustituye en ningún caso a una consulta, un seguimiento o un tratamiento prescrito por un profesional de la salud.
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En caso de malestar importante, de síntomas físicos inexplicados o de pensamientos suicidas, contacte sin demora con un médico, los servicios de urgencia o una línea de ayuda.
Página redactada por Anne-Géraldine Lavielle
hipnoterapeuta y coach holística
colaboradora de Solutions Hypnose.
Versión en español revisada por Nuria Pérez de León