Hipnosis, Duelo y Tristeza: atravesar una pérdida

Esta página no le prometerá «hacer su duelo» en unas cuantas sesiones, ni borrar una pena que está a la medida de lo que ha perdido. El duelo no es una enfermedad que curar. Es el camino, propio de cada persona, por el que el amor aprende a vivir con la ausencia.

Lo que la hipnosis sí puede hacer es volver ese camino más llevadero: calmar las olas que desbordan, liberar las imágenes que se repiten en bucle, aflojar la culpa, decir lo que no pudo decirse, para que el proceso natural haga su obra. Esta página explica cómo, cuándo y también en qué casos otras ayudas pasan primero.

Ilustración del artículo: la hipnosis y el duelo

El duelo no es una enfermedad

El duelo es una reacción normal a la pérdida, y no tiene calendario

El duelo es un proceso normal ante una pérdida: una persona, un animal de compañía, una ruptura amorosa, un empleo, un estatus social…

Afecta a las emociones, al cuerpo, al sueño y a la concentración, y tanto su intensidad como su duración varían enormemente de una persona y de un vínculo a otro (Asociación Canadiense para la Salud Mental, división de Quebec).

No existe una duración «normal», ni una fecha en la que usted debería «haber pasado página». Y las órdenes bienintencionadas («hay que pasar página», «la vida sigue») dicen más sobre la incomodidad del entorno que sobre lo que usted debería sentir.

Una palabra también sobre las famosas «etapas del duelo» (negación, ira, negociación, tristeza, aceptación): ese modelo, tan extendido, no describe un recorrido obligatorio. La aceptación de la pérdida (de una persona, de una relación concreta, de una situación profesional o incluso de todo un tramo de vida, como ocurre con la emigración) no sube escalones en orden.

Oscila, con olas que van y vienen, pasos atrás que no lo son, calmas culpables y recaídas un domingo frío de noviembre o mirando fotos de familia. Si usted no «sigue las etapas», no está haciendo nada mal: está viviendo un duelo humano.

El camino del duelo

Las olas, y lo que a veces vuelve el camino intransitable

Árboles desnudos entre la bruma, ambiente melancólico

La pena del duelo funciona por olas: rompen, desbordan, se retiran, disparadas por una canción, un olor, una fecha, o por nada en absoluto. Con el tiempo, en la mayoría de las personas, las olas se espacian y pierden violencia sin que el apego disminuya. Ese es el proceso natural del duelo.

Pero ciertos obstáculos pueden bloquearlo:

  • imágenes que lo aplastan todo (la despedida, el hospital, la noticia…) que se repiten en bucle y confiscan cuarenta años de buenos recuerdos,
  • la culpa: los «debería haber estado allí», «si hubiera insistido con aquella cita», «nuestras últimas palabras fueron una discusión»…
  • las palabras nunca dichas: el amor, el perdón, el adiós que una marcha brutal hizo imposibles,
  • la prohibición de estar mejor: esa lealtad silenciosa que susurra que volver a sonreír sería traicionar a la persona que se fue, o a quienes se quedaron en el país de origen.
Duelo y separación: cómo la Hipnosis puede ayudarle a seguir adelante
Texto del video

Hola, soy Nuria, hipnoterapeuta con Soluciones Hipnosis. Hoy me gustaría hablaros de un tema que nos afecta a muchos: la separación y el duelo. Ya sea por la pérdida de un ser querido, una ruptura sentimental, el fin de una relación importante o incluso la pérdida de un país, de un animal, un hogar, un trabajo o una situación social o personal... estas experiencias pueden ser muy dolorosas. Cuando experimentamos el duelo, podemos sentir una combinación de emociones : tristeza, ira, culpa. El duelo no es lineal. Es un viaje con altibajos, y es completamente normal sentirse perdido, abrumado por las emociones o incluso atrapado en el dolor. Y no me refiero aquí al duelo difícil, con gran sufrimiento o incluso depresión.

Si se encuentra en esta situación, por favor, consulte a su médico o a un psicólogo. Sin embargo, si siente que ya ha pasado por el proceso de duelo, porque ha pasado el tiempo o porque ha trabajado mucho sobre sí mismo, pero siente que algo le mantiene conectado al pasado, que está dando vueltas so que todavía hay emociones perturbadoras que surgen de vez en cuando... La hipnosis puede guiarle suavemente a través de este proceso. ¿Cómo? Pues en primer lugar, ayudándole a aceptar sus emociones sin reprimirlas. A continuación, trabajando para desenredar estas emociones y cortar los lazos del sufrimiento, conservando al mismo tiempo lo que es valioso. Y sobre todo, reconectándole con sus recursos internos, esa fuerza que tiene dentro.

La hipnosis no hace desaparecer el dolor con una varita mágica, pero le proporciona las herramientas necesarias para superarlo a su propio ritmo, recuperar gradualmente la paz interior y permitirle pasar página con más serenidad. Si quiere superar las pérdidas y los remordimientos que aún están presentes en su vida y avanzar hacia un nuevo ciclo, el equipo de hipnoterapeutas de Soluciones Hipnosis está aquí para ayudarle. En persona cerca de usted o por vídeo, funciona igual de bien. Concierte una cita ahora para crear la vida que desea a través de la hipnosis. Hasta pronto!

La hipnoterapia es un acompañamiento complementario y no reemplaza un diagnóstico, tratamiento o consejo médico. Si tiene dudas sobre su estado de salud, consulte primero a un médico.

El interés de la Hipnosis ante una pérdida

Lo que la hipnosis hace, concretamente, y lo que nunca hará

Digamos primero lo que nunca hará: hacerle olvidar, borrar el apego o forzar un proceso que tiene su propio ritmo.

Lo que sí hace:

  • Calmar el desbordamiento
    Cuando las olas son tan violentas que impiden funcionar (dormir, comer, ocuparse de los hijos…), el trabajo en hipnosis terapéutica instala apoyos: un lugar interior de respiro, anclajes de calma, un sueño que vuelve (véase Sueño).
    No para huir de la pena, sino para atravesarla sin ahogarse.
  • Liberar los buenos recuerdos de las imágenes del final.
    Es uno de los trabajos más valiosos del ámbito: cuando la última imagen se ha atravesado delante de todas las demás, un trabajo suave de puesta a distancia le quita su violencia y devuelve el acceso a lo positivo. Ese trabajo se hace a su ritmo, en seguridad, nunca «reviviendo» momentos difíciles.
  • Aflojar la culpa.
    Los «debería haber» del duelo resisten a la lógica. Por mucho que se sepa que no se podía prever, la culpa aguanta.
    En hipnosis se puede revisitar el contexto con lo que se sabía entonces, y no con lo que se sabe ahora. Y a veces pedir simbólicamente, y recibir, el perdón.
  • Decir lo que no se dijo.
    El diálogo simbólico bajo hipnosis (dirigirse a la persona, decirle el amor, a veces la ira, el adiós…) es una de las herramientas más antiguas y más apaciguadoras del acompañamiento del duelo. No pretende nada más que lo que es: una palabra por fin dicha, que libera a quien la lleva.
  • Levantar la prohibición de estar mejor.
    Recuperar el gusto, volver a reír, volver a querer sin traicionar a nadie, porque estar mejor no es olvidar, y la fidelidad a quienes hemos querido no se mide en sufrimiento.

Las pérdidas que acompañamos

  • El duelo por un ser querido: pareja, padre o madre, amigo…
    Con sus configuraciones particulares: el duelo brutal sin preparación ni despedida, o el duelo de la persona cuidadora, agotada por años de acompañamiento y desorientada cuando el papel se acaba.
  • La pérdida de un hijo y el duelo perinatal
    Los más dolorosos que existen. Nuestro acompañamiento se hace entonces en relación con los profesionales y las asociaciones especializadas, nunca en solitario.
  • Las separaciones amorosas y los divorcios
    Una ruptura es un duelo de verdad: el de la persona, pero también el de la vida imaginada juntos, y merece algo mejor que «ya encontrarás a otra persona» (véase Vida Amorosa y Pareja).
  • El duelo por un animal
    Demasiadas veces minimizado («solo era un gato») cuando el vínculo era diario y el amor real. Su pena es legítima, y punto.
  • Y los duelos que nadie ve:
    El país perdido tras una emigración demasiado rápida, el aborto espontáneo del que no se habló con nadie, la jubilación demasiado tranquila tras una vida profesional intensa...
    Esos duelos sin reconocimiento «oficial» suelen ser los más solitarios, y disponer de un espacio para vivirlos cambia mucho.
  • Los niños y el duelo tienen su acompañamiento propio: cuentos, dibujos, rituales a su altura. Con una recomendación: no mantenerlos al margen «para protegerlos», porque los niños hacen su duelo con lo que se les explica, y suelen imaginar algo peor con lo que se les oculta.

Cuándo pasan primero otras ayudas, y las señales que hay que tomar en serio

En las primeras semanas, son el entorno, los rituales y el apoyo cercano los que sostienen. El acompañamiento suele encontrar su lugar más tarde, cuando todo el mundo se ha ido y el teléfono ha dejado de sonar.

Algunas situaciones, en cambio, corresponden antes a profesionales de la salud: cuando, tras largos meses, la pena sigue siendo tan aplastante como el primer día e impide funcionar. Lo que las referencias médicas describen como un duelo que no encuentra salida (Mayo Clinic). Un psicólogo o un médico será entonces la puerta adecuada, y nuestro acompañamiento vendrá como complemento.

Y hay una señal que no admite ninguna demora: si le atraviesan ideas negras, o las ganas de reunirse con la persona fallecida, háblelo de inmediato con un médico, con alguien cercano, o con las líneas de ayuda disponibles día y noche. Esos pensamientos en un duelo no son raros; se pueden decir, y se pueden acompañar.

Lo que dicen nuestros clientes

Gerbera rosa pálido sobre fondo azul claro

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La hipnoterapia es un acompañamiento complementario y no reemplaza una atención médica o psicológica. Si su duelo sigue siendo aplastante tras largos meses, o si le atraviesan ideas negras, consulte a un médico o a un psicólogo, y en el segundo caso sin esperar nada.

Anne-Géraldine Lavielle

Página redactada por Anne-Géraldine Lavielle
hipnoterapeuta y coach holística
colaboradora de Solutions Hypnose.
Versión en español revisada por Nuria Pérez de León
Actualizado el .

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