La hipnosis para cambiar un comportamiento

Usted sabe perfectamente lo que debería hacer. Lo ha decidido cien veces.

Y el gesto vuelve: las uñas, el cabello, la copa de la noche, la mano que se rasca.

No es falta de voluntad: es lo propio de un hábito, que funciona precisamente donde la voluntad no tiene ningún control.

Esta página explica cómo se instala un comportamiento, qué puede cambiar realmente la hipnosis en él, y, igual de importante, cómo reconocer las situaciones que corresponden primero a un médico.

Entender nuestros hábitos y gestos automáticos

Por qué la voluntad no basta

Un hábito instalado no se juega en la parte del cerebro que decide.
Funciona en bucle, y ese bucle tiene tres tiempos:

  • Un desencadenante, a menudo invisible para la propia persona: una tensión, el aburrimiento, la concentración, un lugar, una hora, una emoción precisa.
  • Un comportamiento: el gesto, que surge incluso antes de que uno lo haya notado.
  • Un alivio, breve, real, y es él quien lo explica todo: el gesto calma algo. Por eso vuelve.

De ahí se desprenden dos consecuencias prácticas.
Primero, razonar no funciona, o no por mucho tiempo: la decisión se toma en un registro, el automatismo se juega en otro. Es exactamente esa brecha la que trabaja la hipnosis.
Después, suprimir un comportamiento sin poner nada en su lugar rara vez funciona. Si el gesto calmaba una tensión, quitar el gesto deja la tensión intacta y el comportamiento vuelve, o se desplaza hacia otro. Un trabajo serio no se limita a prohibir: le da a esa tensión otra cosa que hacer.

Primero, saber de qué se trata

Esta es la parte más importante de esta página, porque estos comportamientos se parecen mucho en la superficie y no requieren en absoluto las mismas respuestas.

  • Un hábito. Un gesto repetitivo, molesto, a veces de veinte años, pero que no invade su vida: se muerde las uñas en las reuniones, enrolla un mechón de cabello mientras lee, se muerde el interior de las mejillas. Le gustaría dejarlo, sin que eso le impida vivir. Es el terreno legítimo de la hipnosis.
  • Un trastorno caracterizado. El comportamiento consume tiempo, viene acompañado de un malestar importante, deja huellas físicas, persiste a pesar de intentos repetidos por dejarlo, o le hace evitar situaciones. Eso es otra cosa, y corresponde a una evaluación por un médico o un psicólogo. La hipnosis puede tener un lugar ahí, como complemento, nunca sola.
  • Una dependencia. Cuando hay una sustancia de por medio, el alcohol en particular, el cuerpo se ha adaptado a su presencia, y dejarla se convierte en un asunto médico. Esta situación nunca debe improvisarse, por razones que detallamos más abajo.

Un profesional serio hará esta distinción con usted desde la primera entrevista, y le orientará sin rodeos si su situación requiere otra cosa.

Lo que la hipnosis puede acompañar bien

Los gestos repetitivos cotidianos

Mujer joven mordiéndose una uña, con expresión preocupada

Morderse las uñas, arrancarse las pieles alrededor, enrollarse o retorcerse el cabello, morderse los labios o las mejillas, hacer crujir los dedos, tocarse la cara constantemente, morderse el interior de las mejillas…
Estos comportamientos tienen un punto en común: aparecen sobre todo en los momentos de tensión, aburrimiento o concentración. Y a menudo sin que la persona se dé cuenta.

El trabajo en hipnosis terapéutica se hace en tres tiempos:

  1. Hacer consciente el gesto, primero: no se cambia lo que no se ve. Muchas personas descubren en sesión cuándo y por qué surge el gesto.
  2. Desactivar el desencadenante después: la tensión que lo precede, el aburrimiento, el momento preciso del día.
  3. Y proponer una alternativa por último, porque la necesidad que se expresaba debe encontrar otra salida.

Las manías y los rituales leves

Verificar dos o tres veces, necesitar que las cosas estén ordenadas de cierta manera, seguir un orden preciso…
Mientras esto siga siendo leve y sin malestar, corresponde al acompañamiento. Más allá de eso, vea más abajo.

El rechinar de dientes

El bruxismo obedece al mismo mecanismo de tensión, con una precisión importante: el seguimiento dental pasa primero.

Los hábitos más amplios

Estos comportamientos cotidianos que quiere instalar o eliminar: la procrastinación, la relación con las pantallas, una rutina de sueño, la actividad física que nunca empieza.

Cuándo otro profesional debe pasar primero

Cuatro situaciones requieren una orientación, y preferimos nombrarlas con precisión.

La tricotilomanía y la dermatilomanía

Cuando arrancarse cabello, pestañas o cejas, o rascarse la piel, deja zonas sin pelo, lesiones o cicatrices, ya no hablamos de un hábito: son trastornos caracterizados, con una atención específica, en particular técnicas de inversión de hábito, validadas y enseñadas por profesionales formados.

Estas situaciones corresponden primero a un médico o un psicólogo.
La hipnosis puede venir como complemento, sobre la tensión, la anticipación y la culpa que a menudo acompañan estos comportamientos, pero no es el tratamiento principal, y le orientaremos.

Los tics y el síndrome de Gilles de la Tourette

Punto esencial: los tics tienen un origen neurológico. No son malos hábitos, y no dependen de la voluntad.

Hay algo que nunca debe hacerse, y sin embargo se hace a menudo, con las mejores intenciones: pedirle a alguien, en particular a un niño, que «se contenga» o que «haga un esfuerzo». Es ineficaz, aumenta la tensión, y añade vergüenza a un síntoma del que la persona no es responsable.

Estas situaciones corresponden a un neurólogo o a un pediatra.
Lo que la hipnosis puede acompañar, en complemento de un seguimiento: el estrés que a menudo agrava los tics, la vivencia de la mirada de los demás, y la autoestima. Nunca el tic en sí, como si fuera un hábito que corregir.

El TOC: una confusión que aclarar

Mucha gente dice «soy un poco TOC» para referirse a una manía. El trastorno obsesivo-compulsivo es otra cosa, y la distinción importa.

Un TOC combina obsesiones (pensamientos intrusivos, angustiantes, de los que no se logra deshacer) y compulsiones (actos o rituales que se ejecutan para bajar esa angustia). Tres elementos lo caracterizan: el malestar es importante, los rituales toman tiempo (a menudo más de una hora al día), y la vida se organiza en torno a ellos.

El tratamiento de referencia del TOC no es la hipnosis.
Es una terapia cognitivo-conductual específica —la exposición con prevención de respuesta—, a veces asociada a un tratamiento medicamentoso. Esta atención es eficaz, y la llevan a cabo profesionales formados.

Lo decimos con claridad porque el riesgo es real: venir a vernos en lugar de consultar equivaldría a perder tiempo en una atención que sí funciona. Si se reconoce en la descripción anterior, acuda a un médico o a un psicólogo. Nuestro trabajo podrá venir después, como complemento y con su acuerdo, sobre la ansiedad que acompaña al trastorno.

El alcohol: la situación más seria

Aquí debemos ser especialmente claros, porque una información mal entendida puede ser peligrosa.

Nunca reduzca ni deje de golpe un consumo regular e importante de alcohol sin opinión médica. En una persona que se ha vuelto dependiente, la interrupción súbita puede provocar un síndrome de abstinencia grave (agitación, confusión, convulsiones, delirium tremens) que suele aparecer entre las 48 y 72 horas y constituye una urgencia médica que puede comprometer la vida.
No es una precaución de principio: es la razón por la cual la desintoxicación se prepara con un médico, de forma ambulatoria o en el hospital según los casos, a menudo con un tratamiento que previene estas complicaciones.

Distingamos dos situaciones en el consumo de alcohol:

  • Un consumo de riesgo, sin dependencia instalada: bebe más de lo que quisiera, sobre todo en ciertos contextos, pero sin síntomas físicos de abstinencia. La hipnosis puede acompañar útilmente aquí para identificar los desencadenantes, desactivar el automatismo del aperitivo, reducir la tensión que el alcohol venía a calmar, y sostener una decisión en el tiempo. Incluso en este caso, hablarlo con su médico es una buena idea.
  • Una dependencia: el cuerpo lo reclama, dejarlo provoca síntomas físicos, los intentos anteriores han fracasado. Es un proceso médico, con un médico de cabecera o un especialista en adicciones, y a menudo un acompañamiento multidisciplinario.

La hipnosis puede tener un lugar ahí, sobre el deseo, el estrés, el sueño, la prevención de recaídas, pero como complemento de una atención médica, nunca en su lugar, y nunca como punto de partida.
Ningún profesional serio le propondrá dejar el alcohol «en pocas sesiones». Si se lo proponen, cambie de profesional.

Nuestro artículo sobre reducir el consumo de alcohol desarrolla todo esto: lo que la hipnosis puede y no puede hacer, y las líneas de escucha en Quebec y en Francia.

La hipnosis para cambiar un comportamiento: el marco y los límites

Lo que la hipnosis no hace

  • No suprime un comportamiento por decreto. No existe una sugestión mágica que borre veinte años de automatismo en una sesión. Y la promesa de una sola sesión debe ponerle en alerta, en este tema como en los demás.
  • No trata ningún trastorno caracterizado: ni el TOC, ni un tic de origen neurológico, ni una dependencia a una sustancia. Acompaña, como complemento de una atención adecuada.
  • No reemplaza su parte. El trabajo continúa entre sesiones: es usted quien nota el desencadenante, quien aplica la alternativa, quien atraviesa los primeros días. La hipnosis lo hace mucho más fácil; no lo hace en su lugar.
  • Y no garantiza ningún resultado. Las recaídas existen, forman parte del camino, y no anulan lo que ya se ha logrado.

Cómo se desarrolla el acompañamiento

La primera entrevista hace la distinción descrita más arriba (hábito, trastorno caracterizado o dependencia) y verifica lo que ya se ha intentado. También precisa el contexto: desde cuándo, en qué circunstancias, qué calma el comportamiento.

El trabajo en sí combina la toma de conciencia del gesto, la desactivación de los desencadenantes, la instalación de una respuesta alternativa y, a menudo, el tratamiento de lo que alimenta la tensión de fondo (estrés, ansiedad, dificultad para poner límites…).

La autohipnosis se enseña desde el principio: le da una herramienta que puede usar justo en el momento en que el gesto estaba por volver.

Cuente generalmente entre tres y seis sesiones para un hábito instalado. Un comportamiento más antiguo, o asociado a una fuerte carga emocional, puede requerir más.

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Para ir más lejos

La hipnoterapia es un acompañamiento complementario de bienestar: no constituye ni un diagnóstico ni un tratamiento, y no sustituye ni una opinión ni un seguimiento médico o psicológico. Nunca reduzca ni deje de golpe un consumo regular de alcohol sin opinión médica: la desintoxicación puede comprometer la vida y debe prepararse con un médico. El trastorno obsesivo-compulsivo, los tics y los trastornos del comportamiento caracterizados corresponden a profesionales de la salud.

Emmanuelle Sardou

Página redactada por Emmanuelle Sardou
hipnoterapeuta
colaboradora de Solutions Hypnose.
Versión en español revisada por Nuria Pérez de León

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