Hipnosis y Dolor: hipnoanalgesia, dolores crónicos
Empecemos por la regla que gobierna toda esta guía: el dolor es una señal, y una señal la examina primero un médico. La hipnosis no interviene nunca sobre un dolor sin diagnosticar, y no reemplaza ningún tratamiento.
Dicho esto, el manejo del dolor es el ámbito donde la hipnosis goza del mayor reconocimiento médico: utilizada en numerosos hospitales para acompañar cuidados dolorosos y ciertas anestesias, estudiada con neuroimagen, ayuda a personas con dolores crónicos a recuperar confort y libertad, como complemento de su seguimiento médico.
Esta página explica cómo, para qué dolores y con qué límites.
El dolor: una señal que respetar antes de modularla
El dolor agudo es un aliado
Señala que algo está pasando: una lesión, una inflamación, un problema que tratar.
Por eso la primera etapa es siempre médica: enmascarar un dolor sin conocer su causa es desconectar la alarma de incendios porque hace ruido.
Un terapeuta serio en hipnosis le preguntará siempre en qué punto está su recorrido médico antes de cualquier trabajo hipnótico.
El dolor crónico ha cambiado de naturaleza
Instalado desde hace meses o años, a menudo pese a los tratamientos, ha perdido su función de señal útil.
El sistema del dolor se ha desajustado de algún modo: suena sin anunciar ya nada nuevo.
Es en ese terreno donde la hipnosis más aporta: cuando la causa se conoce, hay seguimiento médico y lo que está en juego es vivir mejor con el dolor o a pesar de él.
El dolor no es una simple transmisión mecánica
Es una construcción cerebral, que integra la señal física pero también la atención que se le presta, la emoción que la acompaña (miedo, desánimo, ira) y el sentido que se le da.
Dos personas con la misma lesión pueden vivir dolores muy distintos.
Y la misma persona sufre más una noche de angustia que una tarde de vacaciones.
No es «cosa de la cabeza» en el sentido de que el dolor sería imaginario: es cerebral en el sentido de que ahí es donde se fabrica y, por tanto, donde se puede modular.
Cómo puede la Hipnosis modular la percepción dolorosa
Lo que dicen los estudios

Los trabajos de neuroimagen lo han mostrado: bajo hipnosis, sugestiones adaptadas modifican la actividad de las zonas que procesan la intensidad y el carácter desagradable del dolor (trabajos de P. Rainville et al.).
Concretamente, el trabajo hipnótico actúa sobre tres palancas
- La atención: el dolor se encoge cuando deja de ocupar toda la pantalla mental, mediante puesta a distancia, desplazamiento, transformación de las sensaciones…
- La emoción: el miedo y el desánimo amplifican fisiológicamente el dolor. Apaciguarlos reduce el sufrimiento global, a veces de forma espectacular.
- La tensión: el dolor hace que uno se crispe, y la crispación alimenta el dolor. La distensión profunda contribuye a romper ese círculo.
La hipnoanalgesia en el hospital: un uso médico establecido
Es el hecho más elocuente de este ámbito: la hipnosis se utiliza hoy en numerosos centros sanitarios para el acompañamiento de cuidados dolorosos (curas, punciones), de tratamientos dentales, e incluso para ciertas intervenciones quirúrgicas realizadas bajo hipnosedación, combinando hipnosis y anestesia local aligerada.
Equipos asistenciales se forman en hipnoanalgesia, y consultas especializadas del dolor la integran en sus enfoques.
Ese reconocimiento no convierte la hipnosis en un tratamiento milagroso; simplemente establece que la modulación hipnótica del dolor es un fenómeno real, documentado y utilizado por la propia medicina.
Nuestra práctica en hipnosis se inscribe en el mismo espíritu, en el nivel que le corresponde. No practicamos actos médicos: enseñamos a personas con seguimiento médico las herramientas que mejoran su confort cotidiano.
El círculo dolor-estrés-tensión: el principal terreno de trabajo
El dolor crónico instala casi siempre el mismo engranaje:
- El dolor genera estrés y aprensión («¿cuándo va a empezar otra vez?»).
- El estrés contrae los músculos y pone el sistema nervioso en alerta.
- La tensión y la hipervigilancia amplifican la percepción dolorosa.
- El dolor amplificado genera más estrés…
A menudo se añaden un sueño degradado, que baja el umbral de tolerancia, y un ánimo que se desgasta, lo que amplifica todavía más la vivencia dolorosa.
Video disponible en francés
El interés de la Hipnosis en el Manejo del Dolor
Las situaciones que más acompañamos
El acompañamiento hipnótico trabaja cada eslabón: distensión profunda y anclable, desactivación de la aprensión a las crisis, restauración del sueño (véase nuestra página Sueño) y apoyo del ánimo.
Sin tocar la causa médica, que sigue siendo asunto de su médico, a menudo cambia toda la vivencia del dolor.
- Migrañas y cefaleas. Como complemento del seguimiento médico, la hipnosis ayuda en la gestión de las crisis (con herramientas de autohipnosis desde los signos anunciadores), trabajando sobre los detonantes ligados al estrés y reduciendo la aprensión entre crisis, a veces tan agotadora como las crisis mismas.
- Fibromialgia y dolores difusos. Dolores reales, a menudo incomprendidos durante mucho tiempo: el reconocimiento de la vivencia forma parte del acompañamiento. El trabajo se centra en el círculo dolor-tensión-agotamiento, el sueño y la reconquista progresiva de actividades.
- Dolores de espalda y dolores musculoesqueléticos crónicos. Tras la evaluación y en paralelo a los cuidados (fisioterapia, tratamientos), la hipnosis ayuda a la distensión muscular profunda y a desactivar el miedo al movimiento, que agarrota el cuerpo y a menudo mantiene el dolor.
- Colon irritable y dolores digestivos funcionales. Un ámbito donde el eje cerebro-intestino vuelve la hipnosis especialmente pertinente, como complemento del seguimiento gastroenterológico.
- Endometriosis y dolores ginecológicos. Como complemento del recorrido médico, el acompañamiento en hipnosis puede ayudar con las crisis, con la vivencia emocional de una enfermedad largo tiempo minimizada y con el cansancio del dolor cíclico.
- Vivir una enfermedad y sus tratamientos. La hipnosis y la autohipnosis ayudan a atravesar las pruebas temidas, los cuidados penosos y ciertos efectos secundarios, y a gestionar el estrés del diagnóstico y de las limitaciones. Para que la energía disponible vaya a lo que cuenta.
- El miedo a los cuidados. Dentista, análisis de sangre, pruebas: cuando el miedo retrasa la atención, se convierte en sí mismo en un problema de salud (véase nuestra página Miedos y Fobias).
Texto del video
Hola, me llamo Laurence, de la ciudad de Quebec. En el fondo, tenía un problema en el ojo. Tenía una microlesión en la retina y tenía que someterme a una intervención para remediarlo. Pero cuando fui a hacer la intervención con láser, estaba en estado de pánico. Era por las complicaciones que había tenido en el pasado tras una intervención con láser que tuve que hacerme para corregir la vista, la miopía. No pensaba que hubiera hecho tantos estragos, pero tenía cierta aprensión a que me volvieran a tocar los ojos. Así que tener que hacerme otra intervención con láser me resultaba muy incómodo y entré en pánico, así que no pude hacerla. Y tras esa reacción, que era desmesurada para la intervención que tenía que hacerme, pensé en la hipnosis, porque sé que la hipnosis permite cambiar las percepciones que podemos tener ante situaciones incómodas o en las que entramos en pánico.
Así que busqué en internet y encontré a la señora Guillemette Moreau, con quien me reuní dos veces. La primera vez estaba bastante emocionada, porque a través de la sesión de hipnoterapia revivía las emociones que había sentido durante las complicaciones tras mi cirugía con láser. Así que estaba muy emocionada y quizá me costaba un poco más controlar la respiración. Pero ya al final de la primera sesión sentía que tenía más control, y tenía ejercicios que podía hacer después en casa. Luego quise hacer una segunda sesión para asegurarme de poner todas las posibilidades de mi parte para mantener el control y la respiración, y ya en la segunda sesión veía de verdad el progreso que había hecho.
Estaba mucho más tranquila, tenía de verdad el control de mi respiración durante toda la intervención, y la señora Moreau también me hizo grabaciones que pude volver a escuchar después, para reforzar mi anclaje, y pude escuchar esa grabación en la sala de espera, y también durante la intervención. Así que vi de verdad el progreso que había hecho: conseguí hacerme la intervención. Claro que hicimos pausas porque tenía fotosensibilidad, pero mantuve de verdad la calma y tuve el control, también de mi respiración, durante toda la intervención.
Así que me sentí muy orgullosa de mí misma cuando lo conseguí. No es una intervención muy larga, pero aun así hay que ser capaz de atravesarla. Así que ahora veo que tengo de verdad, creo, todos los recursos para volver a hacer este tipo de intervención si vuelve a ocurrir en el futuro. Las grabaciones, entonces, las escuchó en la sala de espera, y había una diferente durante la intervención, ¿pudo cambiar?
Sí, en el fondo, incluso la noche de la intervención y antes de acostarme volví a escuchar las dos grabaciones, y también mientras estaba en la sala de espera, porque había bastantes minutos largos de espera entre algunas etapas antes de llegar a la intervención. Estuve allí quizá una hora, así que escuchaba las grabaciones, a veces cambiaba a música tranquila como habíamos hablado, y le dije al médico que quería conservar los auriculares durante la sesión.
No hizo preguntas. Yo decía que necesitaba escuchar algo, así que sabía que tenía la voz de la señora Guillemette para mantenerme en calma, y de verdad eso marca toda la diferencia, porque me concentraba en eso y en mi respiración, así que no tenía que centrarme en otra cosa. Gracias por este testimonio, porque puede ser útil a mucha gente. Tengo personas que tienen miedo a los exámenes médicos, a las intervenciones quirúrgicas, también a las inyecciones, y trabajar con visualización y con la respiración ayuda mucho a mantener la calma, estar relajado y, de hecho, desapegado de lo que está pasando.
Así que sí, la hipnosis puede ser una herramienta preciosa.
La hipnoterapia es un acompañamiento complementario y no reemplaza un diagnóstico, tratamiento o consejo médico. Si tiene dudas sobre su estado de salud, consulte primero a un médico.
La autohipnosis: su herramienta cotidiana
En el dolor crónico, lo esencial se juega entre las sesiones.
Por eso el aprendizaje de la autohipnosis está en el centro del acompañamiento. Usted se va con herramientas concretas: distensión rápida, técnica de puesta a distancia o de transformación de la sensación, gestión de los picos… Para usar en casa, en el trabajo, durante un cuidado.
El objetivo es una transferencia de competencia: que usted se convierta, en el día a día, en su propio terapeuta. Es además lo que distingue un acompañamiento serio de una dependencia de sesiones sin fin.
Analgésicos y tratamientos: la regla absoluta
No modifique nunca sus analgésicos ni ningún otro tratamiento por iniciativa propia, aunque se sienta mejor.
Si el acompañamiento hipnótico mejora su confort hasta el punto de plantear una reducción, es una excelente noticia… que hay que hablar con su médico, el único que decide y organiza el ajuste.
Esa colaboración funciona además muy bien: muchos médicos ven con buenos ojos a un paciente que se equipa, siempre que cada cual se quede en su sitio.
Lo que dicen nuestros clientes
« Hola a todos. Disfruté mucho de la experiencia con el señor Christian. Confieso que era bastante escéptica. Al principio del encuentro, mi dolor era de 6-7/10 y al final, mi dolor bajó a 3/10. Quedé sinceramente más que satisfecha. Incluso hablé de mi experiencia con mi psiconeuróloga en la Clínica del Dolor del CHUS en Sherbrooke. Cuando no me sienta bien, no dudaré ni un minuto en recurrir de nuevo al señor Christian. Además, el resumen de los métodos enviado por correo fue muy apreciado. Mil gracias, Nadia Girouard Victoriaville, Quebec. »
Nadia, clienta de Christian Rocher
« Me gustaría recomendar ampliamente los servicios de Daby Touré, quien está tratando a mi esposo por dolor crónico y ansiedad. Su enfoque suave y su capacidad para establecer rápidamente una relación de confianza son realmente notables. Durante su segunda sesión, mi esposo pudo relajarse y reducir considerablemente su dolor. »
Louise, clienta de Daby Touré
Para saber más sobre algunos temas ligados al manejo del dolor
Consultar con Nuria Pérez de León
Nuria Pérez de León
MONTREAL - SAINT-LAMBERT - VIDEO
Hipnosis Humanista - Terapia Simbólica Avanzada - Hipnosis Ericksoniana / Coaching de desarrollo personal y profesional
Adultos - Adolescentes
Preguntas frecuentes sobre la Hipnosis para el Manejo del Dolor
Sí, es uno de los usos mejor establecidos de la hipnosis.
La hipnoanalgesia se utiliza en numerosos hospitales para acompañar cuidados dolorosos y ciertas intervenciones, y la neuroimagen muestra que las sugestiones hipnóticas modifican realmente la actividad de las zonas que procesan el dolor.
Ese reconocimiento no reemplaza su seguimiento médico: simplemente confirma que la modulación del dolor por hipnosis es un fenómeno real.
Nadie puede prometérselo, y desconfíe de quien lo haga.
Lo que el acompañamiento persigue, de forma realista: reducir la intensidad percibida y el carácter invasivo del dolor, desactivar el círculo dolor-estrés-tensión, mejorar el sueño y devolver margen de vida.
Para muchas personas ese cambio de vivencia es enorme, incluso cuando la causa médica permanece.
No, y es para protegerle.
Un dolor es una señal que debe examinarse médicamente primero: enmascararlo sin diagnóstico podría retrasar el descubrimiento de un problema que sí se trata.
Consulte antes a su médico; después intervendremos, como complemento, con mucho gusto. Todo terapeuta que aceptara trabajar un dolor no explorado debería ponerle en alerta.
Es posible, y muchas personas acompañadas lo hablan con su médico al cabo de unas semanas, pero la decisión y el calendario pertenecen exclusivamente a quien se los prescribe.
No modifique nunca un tratamiento por iniciativa propia, aunque se sienta claramente mejor: algunos ajustes requieren un encuadre preciso.
Nuestro papel: mejorar su confort.
Para el dolor crónico, cuente generalmente de tres a seis sesiones, con una parte importante dedicada al aprendizaje de la autohipnosis, porque lo esencial se juega en el día a día, entre las sesiones.
Para preparar un cuidado puntual temido (dental, una prueba), de una a tres sesiones suelen bastar. Los resultados varían según las personas; la autonomía es siempre el objetivo.
La hipnosis no trata la fibromialgia, y ningún acompañamiento de bienestar lo hace.
Pero ayuda a muchas personas que la viven a aflojar el círculo dolor-tensión-agotamiento, a recuperar sueño y a reconquistar actividades, como complemento del seguimiento médico.
El reconocimiento de la vivencia, ante dolores largo tiempo incomprendidos, también forma parte del trabajo.
Sí, pero solo como complemento del seguimiento médico (el diagnóstico y el tratamiento de fondo siguen siendo asunto de su médico o neurólogo). El trabajo se centra en tres planos: herramientas de autohipnosis que movilizar desde los signos anunciadores, reducción de los detonantes ligados al estrés y apaciguamiento de la aprensión entre crisis.
No, y esa confusión hace mucho daño.
Su dolor es real: simplemente, todo dolor se construye en el cerebro, que integra la señal del cuerpo, la atención, la emoción y el contexto.
Es precisamente eso lo que lo vuelve modulable: actuar sobre la atención y la emoción cambia la vivencia dolorosa, sin poner en cuestión ni por un segundo la realidad de lo que usted siente.
Sí, y es el núcleo de nuestro acompañamiento: técnicas concretas (distensión rápida, puesta a distancia o transformación de la sensación, gestión de los picos…) que usted practica primero en sesión y después en casa.
El objetivo es la transferencia de competencia: que usted sea autónomo en el día a día, y que las sesiones sirvan para instalar y afinar sus herramientas.
Sí, como complemento del equipo asistencial y con su acuerdo.
Gestionar el estrés de las pruebas y de los anuncios, atravesar los cuidados penosos, atenuar la vivencia de ciertos efectos secundarios, preservar el sueño y el ánimo. El objetivo es sencillo: que su energía vaya a lo que cuenta, a curarse, y no a la aprensión.
La hipnoterapia es un acompañamiento complementario: no reemplaza ni un diagnóstico, ni un tratamiento, ni un seguimiento médico. Consulte siempre a un médico ante cualquier dolor, y no modifique nunca un tratamiento sin su opinión.
Página redactada por Christian Rocher
hipnoterapeuta y coach PNL
colaborador de Solutions Hypnose.
Versión en español revisada por Nuria Pérez de León
Actualizado el .