La Hipnosis para el Bruxismo (Rechinar de Dientes)

Se despierta con la mandíbula pesada, como después de una sesión de deporte que no ha hecho. Algunas mañanas es un dolor de cabeza que arranca en las sienes. A veces un diente sensible, sin que nada esté roto.

O quizá se lo anunció su dentista, en una revisión de rutina, hablando de desgaste. Usted no había notado nada. O es la persona que duerme a su lado quien le describe un ruido que usted nunca oirá.

Está también la versión diurna, de la que se habla menos: ante la pantalla, en un atasco, leyendo un correo, se da cuenta de que sus dientes están en contacto y sus hombros subidos. Usted afloja. Tres minutos después, ha vuelto a empezar.

No es una manía, no es nerviosismo, y la sola voluntad no basta: se trata de una actividad muscular que escapa casi por completo al control consciente.

Una mujer con la mano apoyada en la sien, la mandíbula tensa

El dentista va primero. El bruxismo se constata en el desgaste de los dientes y en el estado de los músculos de la mandíbula: es una exploración dental, no una sesión de hipnosis, la que permite confirmarlo, evaluar lo que ya ha dañado y proponer una protección adecuada. La hipnosis viene después, y al lado.

Coméntelo también con un médico si ronca fuerte, si quienes le rodean han notado pausas respiratorias durante su sueño, si tiene dolores de cabeza al despertar o somnolencia durante el día: estos signos merecen ser evaluados por sí mismos, al margen del bruxismo. Lo mismo vale para dolores persistentes de la mandíbula, la cara o los oídos, o para la dificultad de abrir la boca.

Y si su apretamiento apareció o se acentuó tras empezar un medicamento, señáleselo al médico que se lo recetó: algunos tratamientos pueden contribuir. No modifique nunca un tratamiento por su cuenta.

Si es su hijo quien rechina los dientes, es frecuente y suele atenuarse con la edad; una opinión dental sigue siendo útil si hay desgaste visible, dolores o dolores de cabeza.

¿Qué es el Bruxismo?

El bruxismo designa una actividad de los músculos de la mandíbula: apretar, rechinar o empujar la mandíbula. Está muy extendido: un metaanálisis internacional publicado en 2024 sitúa el bruxismo de vigilia en torno al 23 % y el del sueño en torno al 21 % de la población, niños y adultos juntos.

El punto más importante, y el menos conocido: no se trata de un solo fenómeno sino de dos. Un consenso internacional publicado en 2018 en el *Journal of Oral Rehabilitation*, y revisado en 2025, sustituyó la definición única por dos definiciones distintas.

  • El bruxismo de vigilia es una actividad muscular durante la vigilia, caracterizada por un contacto prolongado o repetido de los dientes, o por una crispación de la mandíbula. Aparece en contextos identificables: la concentración, la pantalla, la conducción, la contrariedad.
  • El bruxismo del sueño es una actividad muscular durante el sueño, rítmica o no. Sus mecanismos son distintos: los trabajos lo vinculan a los microdespertares, esas breves reactivaciones del corazón y del cerebro que puntúan la noche y tras cuya estela se desencadena la actividad de los músculos de la mandíbula. No es, por tanto, la simple prolongación nocturna de las tensiones del día.

Esta distinción no es teórica. Determina lo que puede actuar, y volvemos sobre ella más abajo.

Segundo punto, este tranquilizador. El mismo consenso, en su versión revisada en 2025, precisa que el bruxismo no es ni una enfermedad, ni un trastorno del movimiento, ni un trastorno del sueño. Es un comportamiento muscular, que según los casos puede quedarse sin consecuencias, constituir un factor de riesgo (en particular de desgaste dental y de dolores musculares), o incluso desempeñar un papel protector. Usted no tiene, por tanto, una patología que combatir: tiene una actividad que reducir y unos dientes que proteger.

Lo que se sabe de los factores asociados

Se combinan, y varían según las personas. Una palabra cuenta aquí: se trata de asociaciones, observadas, y no de causas demostradas. El origen del bruxismo lo describen como complejo y no resuelto quienes escriben su propia definición.

  • El estrés y las emociones, de manera bien establecida para el bruxismo de vigilia, más discutida para el del sueño.
  • Los trastornos respiratorios del sueño, entre ellos la apnea, que se encuentran a veces en personas que bruxan. El vínculo entre ambos está en cambio discutido y no establecido: la revisión de referencia publicada en la revista *Sleep* en 2022 concluye que no es posible confirmarlo en el adulto.
  • El tabaco, la cafeína, el alcohol, algunas sustancias.
  • Algunos medicamentos.
  • Un componente familiar, descrito para el bruxismo del sueño.

Una idea recibida que conviene descartar: la oclusión, es decir, la forma en que los dientes encajan, se presentó durante mucho tiempo como la causa principal. Los trabajos recientes le conceden un papel mucho más limitado: el consenso internacional precisa que el bruxismo se regula a nivel central, y no por factores anatómicos como el encaje de los dientes. Es su dentista quien lo juzga.

Consulte sin esperar en caso de dolor articular de la mandíbula, bloqueo al abrir o al cerrar, chasquidos dolorosos, un diente que se fisura, o dolores de cabeza frecuentes. Estos elementos merecen ser evaluados por un dentista o un médico.

Si un medicamento que usted toma está implicado, esa decisión corresponde exclusivamente al médico que se lo recetó. Señálele el bruxismo, sin modificar nada por su cuenta.

El impacto del Bruxismo en el día a día

Una dentista sonriente junto a una persona instalada en el sillón

Los dientes en primer lugar, y es lo que motiva con más frecuencia la consulta: desgaste del esmalte, sensibilidad al frío y al calor, restauraciones que se descementan, fisuras. Las consecuencias son progresivas y, en este terreno, irreversibles: es la razón por la que la exploración dental no se deja para más tarde, ni siquiera cuando nada duele. Los músculos y la articulación vienen después: mandíbula cansada al despertar, dolores que irradian hacia las sienes, los oídos y la nuca, a veces una limitación de la apertura. Véase La Hipnosis para el Manejo del Dolor.

Los dolores de cabeza, a menudo matinales, que se atribuyen a otra cosa durante años.

El sueño, el propio y el de quienes le rodean, con un despertar que no descansa. Véase La Hipnosis para el Sueño y el Insomnio.

Y la vigilancia de uno mismo, propia del bruxismo de vigilia: una vez que se ha tomado conciencia, uno se controla todo el día, lo que añade una tensión a la tensión.

Los abordajes reconocidos fuera de la Hipnosis

El punto de entrada es su dentista, y eventualmente un médico para todo lo que toca al sueño y a los medicamentos.

  • La férula oclusal, prescrita y ajustada por el dentista. Protege los dientes del desgaste, que es para lo que se prescribe, y eso ya es considerable. Su efecto sobre la actividad muscular en sí sigue discutido: un metaanálisis de 2024 no encuentra modificación de esa actividad, con un nivel de prueba que sus propios autores califican de bajo. No hace desaparecer el bruxismo, por tanto, sino que limita sus daños sobre los dientes. Su indicación, el tiempo de uso y el seguimiento corresponden a su dentista.
  • El estudio del sueño, en caso de ronquidos marcados, de pausas respiratorias observadas o de somnolencia durante el día. Esos signos merecen atenderse por sí mismos.
  • La fisioterapia maxilofacial, para los dolores musculares y articulares.
  • Las terapias cognitivas y conductuales, con las técnicas de reversión de hábito, particularmente adaptadas al bruxismo de vigilia: son los abordajes más estudiados en este terreno, lo que quiere decir nueve estudios y ciento sesenta y cinco participantes en total en la revisión sistemática más reciente.
  • La revisión de los medicamentos en curso, con el médico prescriptor, cuando se sospecha de alguno.
  • La reducción de la cafeína, del alcohol y del tabaco, que figuran entre los factores asociados mejor identificados. Véase La Hipnosis para Dejar de Fumar.
  • Las inyecciones de toxina botulínica en los músculos masticadores, propuestas en ciertas situaciones y fuera de las indicaciones oficialmente autorizadas. Los estudios disponibles son pocos y sus autores califican ellos mismos los resultados de preliminares; otros trabajos han señalado una pérdida de densidad ósea de la mandíbula tras estas inyecciones, de la que las personas afectadas deberían ser informadas previamente. Es una decisión que corresponde al médico o al dentista que la propone.

La hipnosis se sitúa como complemento de estos abordajes, del lado de la tensión, del hábito diurno y del sueño.

La Hipnosis para el Bruxismo: objetivos y beneficios

Empecemos por lo que la hipnosis no hace.

No repara los dientes y no sustituye a la férula. No atiende una apnea del sueño. No actúa sobre una causa dental o medicamentosa. Y no hace desaparecer el bruxismo, como tampoco lo hace hasta hoy ningún otro abordaje.

Lo que un acompañamiento se plantea

  • Tomar conciencia de la tensión antes de que se instale. La mayoría de las personas que aprietan los dientes durante el día no se dan cuenta hasta que la mandíbula duele. Localizar el gesto antes es la primera etapa, y ya cambia las cosas.
  • Instalar una señal de relajación, es decir, un reflejo inverso, asociado a una situación precisa: la pantalla, el volante, el final de la jornada.
  • Reducir la tensión de fondo de la que el apretamiento es una de las expresiones. Véase La Hipnosis para el Estrés y la Ansiedad y La Hipnosis para Soltar el Control.
  • Mejorar la conciliación y la calidad percibida del sueño, lo que beneficia al conjunto aunque el vínculo con la actividad nocturna siga siendo indirecto.
  • Acompañar los dolores musculares de la mandíbula y del cuello, una vez descartada toda causa que requiera atención médica.

Sobre qué puede actuar la hipnosis, y sobre qué está menos claro

Es el punto que queremos plantear con franqueza, porque determina lo que usted puede esperar.

Sobre el bruxismo de vigilia, el razonamiento es sólido. Se trata de un hábito, desencadenado por situaciones identificables, que se produce mientras usted está consciente. Es exactamente el tipo de comportamiento automático sobre el que un trabajo de hipnosis y de autohipnosis resulta pertinente: localizar el desencadenante, asociar una relajación al momento en que aparece, y repetir hasta que eso se convierta en el nuevo reflejo. Es también lo que buscan las técnicas conductuales de reversión de hábito, y ambas se combinan bien.

Sobre el bruxismo del sueño, hay que ser más prudente. Usted duerme, la actividad se desencadena tras la estela de los microdespertares, y ninguna sugestión se dirige directamente a un músculo durante la noche. Lo que un acompañamiento puede plantearse sigue siendo indirecto: un estado de tensión menor al acostarse, un sueño más estable, menos rumiación antes de dormirse. Puede contribuir, no pilota el fenómeno, y nadie debería afirmarle lo contrario.

Dicho de otro modo: si usted aprieta los dientes durante el día, la hipnosis es un recurso coherente. Si rechina de noche, la prioridad sigue siendo el dentista y el estudio del sueño, y la hipnosis viene como apoyo.

Lo que dice la investigación

Sobre la hipnosis y el bruxismo, la literatura es escasísima, y eso se describe mejor de lo que se sobreentiende. Una revisión sistemática publicada en 2022 en el *Japanese Dental Science Review*, que repasa las formas de atender el bruxismo del sueño en el adulto, sitúa la hipnosis sugestiva entre los abordajes psicológicos recogidos. Se apoya para ello en un único estudio: un trabajo publicado en 1991 con ocho personas, cuya actividad de los músculos de la mandíbula se medía por electromiografía durante el sueño, y en quienes esa actividad había disminuido tras las sesiones, con un seguimiento de entre cuatro y treinta y seis meses. A eso se añaden algunos casos aislados, descritos uno a uno.

Es poco, y es antiguo. Los autores de 1991 señalaban ya ellos mismos la escasez de trabajos científicos sobre el tema, y ningún ensayo de gran tamaño ha llegado desde entonces. Lo decimos tal cual: acompañamos a personas que bruxan, muchas obtienen un beneficio, y ese beneficio no se ha medido a una escala que permitiera convertirlo en una demostración. Toda página que le anuncie una eficacia demostrada sobre este tema concreto va más allá de lo que se sabe.

Lo que está documentado se sitúa en otro lugar. Sobre la ansiedad, un metaanálisis publicado en 2019 en el *International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis*, sobre quince estudios y diecisiete ensayos, recoge un descenso más marcado en las personas acompañadas en hipnosis que en los grupos control, con mejores resultados cuando la hipnosis acompaña a otras intervenciones en lugar de emplearse sola. Una síntesis más amplia publicada en 2024 llega a una constatación comparable sobre el conjunto de las indicaciones: efectos reales, muy variables según los campos, y una calidad metodológica a menudo baja.

Por eso presentamos la hipnosis como un apoyo sobre la tensión y sobre el hábito, dentro de una atención cuyo eje sigue siendo el dentista.

Un ejemplo de acompañamiento

*Ejemplo ilustrativo. El nombre está cambiado y el recorrido descrito solo compromete a la persona que lo vivió.*

Un hombre sentado al sol, la cabeza apoyada hacia atrás, la mandíbula relajada

Damien consultaba por dolores de mandíbula que se prolongaban en dolores de cabeza. Duraba desde hacía dos años. Su dentista había constatado el desgaste y le había hecho una férula; su médico había descartado las otras causas, una a una. Los dolores seguían, y había venido diciéndose que probablemente ya no quedaba nada por hacer: la férula protegía sus dientes, lo que ya era algo, pero no cambiaba nada en las mañanas en que se despertaba con la mandíbula bloqueada.

El trabajo se centró primero en localizar en qué momentos apretaba, durante el día, sin darse cuenta. La respuesta sorprendió a todo el mundo, a él incluido: casi únicamente en el trabajo, y sobre todo en los intercambios en los que no estaba de acuerdo.

Una frase volvió varias veces a lo largo de las sesiones, una de las que había oído de niño: un hombre no se queja, aprieta los dientes. No pretendemos que esa frase explique su bruxismo, y el vínculo no se demuestra. Pero le dio un ángulo concreto, y el trabajo se orientó ahí, hacia lo que él hacía con los desacuerdos.

> «No sabía que apretaba. Ahora lo siento venir, y la mayoría de las veces aflojo. No siempre.» > Damien, nombre cambiado

Conservó su férula, que sigue siendo la recomendación de su dentista. Cada situación es diferente, y el recorrido de Damien no prejuzga en nada lo que usted vivirá.

El desarrollo de una sesión de Hipnosis sobre este tema

La entrevista. Lo que su dentista ha constatado, si tiene una férula, si se ha hecho un estudio del sueño, sus tratamientos en curso, su consumo de café, de alcohol y de tabaco. Y sobre todo: ¿aprieta durante el día, de noche, o ambas cosas? Si la revisión dental no se ha hecho todavía, le enviaremos allí antes de empezar.

El objetivo, formulado conjuntamente y deliberadamente modesto. Por ejemplo: localizar el apretamiento en las reuniones, o despertarse con una mandíbula menos dolorida.

La inducción. Un estado natural de atención que usted ya conoce sin nombrarlo. Permanece consciente, lo oye todo, puede hablar y detenerse cuando lo desee.

El trabajo. En este tema, se centra las más de las veces en la percepción fina de la tensión de la mandíbula, en la asociación de una relajación a situaciones precisas, en las metáforas corporales que ayudan a soltar, y en la tensión de fondo.

El regreso y el ejercicio. Un intercambio sobre lo que ha vivido, y un ejercicio de autohipnosis corto, para usar varias veces al día. En este tema precisamente, es la repetición diaria la que cuenta, más que la sesión.

El número de sesiones se define en la primera entrevista.

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Dos sillones enfrentados en un despacho luminoso de Solutions Hypnose

La hipnosis viene como complemento del seguimiento de su dentista, nunca en su lugar, y la primera entrevista sirve sobre todo para verificar que ese seguimiento existe: si la revisión dental no se ha hecho todavía, le enviaremos allí antes de empezar nada, y no es una formalidad, y el desgaste del esmalte no se recupera. Es también ahí donde se plantea la pregunta que lo cambia todo en este tema: ¿aprieta durante el día, de noche, o ambas cosas?

En consulta, Nuria Pérez de León recibe en Montreal, en el barrio de Rosemont. Por videoconferencia, esté donde esté: el trabajo sobre este tema se apoya mucho en un ejercicio diario, que se aprende igual de bien a distancia. Aquí está el modo de empleo.

¿Una pregunta antes de decidirse? Escríbanos describiendo su situación.

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La hipnosis tal como la practican los miembros de Solutions Hypnose es un enfoque de acompañamiento complementario. No constituye ni un acto médico, ni un diagnóstico, ni una psicoterapia en el sentido reglamentario, y no sustituye en ningún caso a una consulta, un seguimiento o un tratamiento prescrito por un profesional de la salud.

Nuestros profesionales no evalúan ni tratan los trastornos mentales o las enfermedades. Nunca piden la interrupción o la modificación de un tratamiento en curso: esa decisión corresponde exclusivamente a su médico.

No se puede garantizar ningún resultado. Los testimonios y ejemplos presentados en esta página describen experiencias individuales y no prejuzgan lo que usted vivirá.

En caso de malestar importante, de síntomas físicos inexplicados o de pensamientos suicidas, contacte sin demora con un médico, los servicios de urgencia o una línea de ayuda.

Daby Touré

Página redactada por Daby Touré
hipnoterapeuta
colaborador de Solutions Hypnose.
Versión en español revisada por Nuria Pérez de León

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