La Hipnosis para Soltar el Control
Las once de la noche. El cuerpo está acostado, la jornada ha terminado, y la cabeza sigue sola. Usted vuelve a pasar la reunión de esta tarde, busca lo que habría que haber contestado, repasa mentalmente una lista que nunca se acaba.
Mañana estará cansado, ya lo sabe, y ese pensamiento se suma a los demás.
Si pudiera hacerlo por encargo, ya estaría hecho. Lo que le retiene no es una falta de sabiduría: es un mecanismo que tuvo sus razones, y que sigue girando mucho después de que estas hayan desaparecido.
Lo que se vive cuando no se consigue soltar
Durante el día es el mismo movimiento bajo otra forma. El correo releído cuatro veces antes de enviarlo. La tarea que sería más sencillo delegar y que usted retoma de todos modos. El fin de semana planificado como una semana de trabajo.
Y esa frase que le repiten, con la mejor intención del mundo: tendrías que aprender a soltar. Volveremos a ella más abajo, porque merece ser examinada: dicha a alguien que no lo consigue, suele añadir una dificultad en lugar de quitarla.
¿Qué es soltar el control?
Soltar consiste en dejar de luchar contra lo que no depende de nosotros, para poner la atención en lo que sí depende. Nada más, y sobre todo nada distinto.
Cuatro confusiones habituales enturbian la noción, y cada una da buenas razones para desconfiar de ella.
- No es renunciar. No se sueltan los objetivos, se suelta la ilusión de dominar el resultado.
- No es indiferencia. Quien suelta no deja de preocuparse por las cosas; deja de creer que preocuparse más mejora el desenlace.
- No es dejadez. La organización, el rigor y la anticipación siguen siendo útiles. Lo que da problemas es su versión compulsiva, la que sigue girando cuando ya no queda nada que organizar.
- No es un estado permanente. Nadie «suelta» de una vez por todas. Es una capacidad que se trabaja, que va y viene, y que se pierde con facilidad en los periodos difíciles.
Rumiación, ansiedad anticipatoria, necesidad de control
Los términos vecinos merecen distinguirse. La rumiación es un pensamiento que gira en bucle sobre el pasado. La ansiedad anticipatoria hace el mismo trabajo vuelto hacia el futuro. La necesidad de control es la estrategia que intenta resolver ambas, y que las mantiene.
El tema más amplio de la ansiedad se trata en nuestra página La Hipnosis para el Estrés y la Ansiedad.
Cuándo ver primero a un médico.
Algunas formas de control requieren una evaluación médica más que un trabajo de desarrollo personal: pensamientos intrusivos que se imponen a su pesar y van acompañados de verificaciones o rituales que no puede dejar de hacer, una ansiedad presente casi todos los días desde hace meses, ataques de pánico, un agotamiento profesional instalado, o manifestaciones físicas inexplicadas.
Estos elementos merecen ser evaluados por un médico. Toda decisión sobre su tratamiento corresponde exclusivamente al médico que se lo ha recetado.
Video disponible en francés
El impacto de la necesidad de control en el día a día

La necesidad de control tiene esta particularidad: a menudo se ve recompensada. Le vuelve fiable, preciso, preparado. Nadie a su alrededor se queja de ello, y por eso precisamente se instala sin ser cuestionada. Lo que cuesta se paga en otro sitio. Está el sueño, casi siempre en primera línea: el dormirse que se alarga, o el despertar de las cuatro de la mañana con la lista intacta. Está el cuerpo, que lo encaja en tensiones de la nuca, la mandíbula y la espalda. Está el descanso que no descansa, porque la mente sigue trabajando durante las vacaciones.
Están las relaciones, cuando el control se convierte en verificación sobre los demás y se recibe como una falta de confianza. Y está el cansancio de fondo, el que no viene de lo que se ha hecho sino de lo que se ha vigilado. Cuando el sueño está afectado, merece atención por sí mismo: es el tema de nuestra página La Hipnosis para el Sueño y el Insomnio.
Un punto cuenta más que los demás: este funcionamiento no cede ante el argumento. Usted ya sabe que la mitad de sus anticipaciones no sirven de nada. Saberlo no las detiene.
Los enfoques reconocidos fuera de la hipnosis
El punto de entrada es su médico, sobre todo si las dificultades de sueño duran, si la ansiedad está presente casi todos los días, o si el agotamiento se instala. Puede descartar lo que se trata de otra manera y orientarle.
- La psicoterapia, en primer lugar las terapias cognitivo-conductuales. La terapia de aceptación y compromiso, que procede de ellas, trabaja precisamente la aceptación de lo que no depende de nosotros, y es objeto de numerosos trabajos.
- Los programas de reducción del estrés basados en la atención plena, cuyo efecto sobre la ansiedad y la rumiación se ha estudiado.
- La actividad física regular, cuyo papel sobre la ansiedad es de los mejor documentados, y el más a menudo descuidado.
- Las técnicas de respiración y relajación, útiles sobre todo porque se practican solo y en el momento deseado.
- La medicina del trabajo o los recursos humanos, cuando el problema es la carga real. Ningún trabajo interior compensa de forma duradera una situación objetivamente insostenible.
La hipnosis se sitúa como complemento de estos enfoques, en el terreno de los automatismos y de las emociones.
Qué puede buscar un acompañamiento en hipnosis
Empecemos por lo que la hipnosis no hace.
No le volverá indiferente. No suprime la necesidad de control, que a menudo ha prestado servicios y sigue prestándolos. No resuelve una carga de trabajo excesiva, una pareja imprevisible o una situación inestable: esos problemas son reales, y considerarlos una falta de capacidad para soltar equivaldría a hacerle responsable de lo que no viene de usted. No sustituye ni un seguimiento médico ni una psicoterapia. Y no produce un estado de serenidad permanente.
Lo que un acompañamiento busca:
- Reducir la intensidad del bucle. No suprimir los pensamientos, lo que nunca funciona, sino disminuir la fuerza con la que se imponen y el tiempo que pasan girando.
- Separar lo útil de lo automático. Anticipar una reunión importante es útil. Volver a pasarla doce veces ya no lo es. El trabajo consiste en restablecer esa distinción, que el piloto automático ha borrado.
- Recuperar el acceso a la distensión. Muchas personas en hipercontrol no tienen una experiencia reciente de relajación, y el estado hipnótico proporciona una, que después puede reproducirse sola gracias a la autohipnosis.
- Trabajar lo que alimenta el control: el miedo al error, la idea de que la vigilancia protege, o una época pasada en la que efectivamente había que sostenerlo todo. Este punto se cruza con nuestra página La Hipnosis para la Confianza en Uno Mismo.
- Instalar una señal de salida. Un gesto, una respiración, una imagen, que interrumpa el bucle en el momento en que arranca y no una hora después.
La paradoja del consejo
«Suelta» se ha convertido en un consejo universal, dado casi siempre con buena intención, y que produce con regularidad lo contrario de lo que busca. Convierte una dificultad en un defecto personal, añade la vergüenza de no conseguirlo a lo que ya pesaba, y da a entender que la solución estaba disponible desde el principio, lo cual es falso.
Hay algo más incómodo. Intentar soltar es todavía una manera de controlar. Fijarse el objetivo de dejar de rumiar, vigilar si funciona, irritarse porque no: el mecanismo está intacto, simplemente ha cambiado de objetivo. La investigación sobre la supresión de pensamientos apunta en el mismo sentido: un metaanálisis de treinta y un estudios encuentra de forma constante un efecto rebote, es decir, el regreso más insistente del pensamiento tras el esfuerzo hecho por apartarlo. Y por eso mismo el trabajo en hipnosis resulta pertinente aquí. En hipnosis no se le pide al control que se detenga. Se deja que la atención se desplace a otro sitio, y la distensión se produce sin haber sido exigida.
Qué dice la investigación
Ningún estudio mide el «soltar», que no es un objeto científico. Lo que se mide es la ansiedad, y es por ahí donde hay que mirar.
Un metaanálisis publicado en 2019 en el *International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis* reunió 15 estudios, es decir 17 ensayos, que comparaban una intervención en hipnosis con una condición de control en personas con manifestaciones de ansiedad: ansiedad general, pero también ansiedad de rendimiento o ansiedad ante una atención médica o dental. Al final del acompañamiento, la diferencia con los grupos de control correspondía a un tamaño del efecto de 0,79. En los 7 ensayos que incluían seguimiento, la diferencia seguía siendo al menos igual de marcada en el punto de medida más lejano.
Dos precisiones cuentan tanto como el resultado. Primero, el número de ensayos sigue siendo modesto, las situaciones reunidas son muy distintas entre sí, y el seguimiento solo abarca 7 ensayos de 17: eso invita a la prudencia. Segundo, y es el punto más útil para usted: los resultados eran superiores en los ensayos en que la hipnosis se asociaba a otras intervenciones psicológicas en lugar de emplearse sola. Es exactamente el lugar que reivindicamos, y por eso trabajamos de buen grado junto al profesional que le sigue.
Un ejemplo de acompañamiento: el caso de Vincent

Vincent lo sostenía todo: su puesto, una familia, un papel asociativo, y la convicción tranquila de que no podía permitirse parar. Vino por dos cosas. Por la noche tardaba más de una hora en dormirse, y la jornada volvía a pasarse entera en cuanto se apagaba la luz. Y en la oficina se sorprendía contestando secamente a compañeros que apreciaba, por detalles que no le afectaban seis meses antes. El trabajo se centró en tres puntos: qué trataba de evitar la vigilancia permanente, la distinción entre preparar y darle vueltas, y un ejercicio corto para el momento de acostarse.
> «Creía que el problema era mi agenda. El problema era que seguía trabajando después de haberla cerrado.» > Vincent, nombre modificado
Hoy describe noches todavía irregulares, pero tardes que ya no se parecen a una guardia. El enfado de la oficina ha vuelto dos veces desde entonces, y dice que lo ve venir.
*Cada situación es diferente. El camino de Vincent le pertenece y no prejuzga en nada lo que usted vivirá.*
El desarrollo de una sesión sobre este tema
La entrevista. Qué gira, en qué momento y desde cuándo. Qué protege el control, cuando lo piensa. Su sueño, su contexto médico, sus tratamientos. Y las preguntas que nos permiten saber si somos el recurso adecuado, o si otra puerta debe abrirse antes.
El objetivo. Formulado conjuntamente, y modesto por construcción. No «soltar», que es una palabra y no un objetivo, sino por ejemplo: dejar de repasar la jornada al acostarse, o poder enviar un correo sin releerlo cuatro veces.
La inducción. Un estado natural de atención focalizada, que usted ya conoce sin nombrarlo. Permanece consciente, lo oye todo, puede hablar y detenerse cuando lo desee. Suele ser la parte que las personas en hipercontrol más temen, y la que más rápido las tranquiliza.
El trabajo. En este tema se centra casi siempre en la distinción entre la anticipación útil y el bucle automático, en lo que la vigilancia trata de evitar, y en la experiencia concreta de la distensión, que vale más que su explicación.
El retorno y el ejercicio. Un intercambio sobre lo vivido, y un ejercicio de autohipnosis para llevarse, a menudo destinado al momento de acostarse o a los veinte minutos siguientes al final del trabajo.
El número de sesiones se define en la primera entrevista. Los encuentros funcionan tanto en consulta como por videoconferencia.
Pedir una cita

La primera entrevista sirve precisamente para determinar si la hipnosis es el recurso adecuado para su situación, y una respuesta clara, incluido «esto no es para usted», forma parte del trabajo. Háganos una pregunta o pida una cita. Nuria Pérez de León, nuestra hipnoterapeuta hispanohablante, atiende en Montreal y Saint-Lambert, y por vídeo esté donde esté en el mundo. El número de sesiones se define en la primera entrevista.
Consultar con Nuria Pérez de León
Nuria Pérez de León
MONTREAL - SAINT-LAMBERT - VIDEO
Hipnosis Humanista - Terapia Simbólica Avanzada - Hipnosis Ericksoniana / Coaching de desarrollo personal y profesional
Adultos - Adolescentes
Preguntas frecuentes sobre la Hipnosis para Soltar el Control
No. Se trata de dejar de luchar contra lo que no depende de usted, no de renunciar a lo que sí depende. Una situación injusta o una carga de trabajo insostenible no piden que se suelte: piden que alguien se ocupe de ellas. Confundir las dos cosas es la mejor manera de hacerse responsable de todo.
No, y es la pregunta más frecuente en este tema concreto. El estado hipnótico es un estado de atención focalizada, no un sueño ni una puesta bajo influencia: los trabajos disponibles no muestran pérdida de control sobre los propios actos, y una persona a la que se le dice que puede resistirse a una sugestión se resiste efectivamente. Usted permanece consciente, lo oye todo, y conserva en todo momento la capacidad de rechazar una sugestión, de hablar o de interrumpir la sesión.
Sí, y la idea de que haya que ser «influenciable» es falsa: los rasgos de personalidad no predicen casi nada de la respuesta a la hipnosis, del orden del 6 % de las diferencias entre personas en los trabajos disponibles. Lo que pesa más son sus expectativas, su actitud ante el proceso y su motivación. Tampoco hace falta una concentración excepcional: seguir atento a lo que le rodea no impide responder a las sugestiones. La primera sesión sirve también para experimentarlo: nada se le escapa, y conserva en todo momento la posibilidad de no seguir una propuesta.
Sí. La hipnosis es un enfoque no medicamentoso que se suma a su seguimiento sin interferir con él. Basta con decirnos qué toma en la primera entrevista. Toda decisión sobre su tratamiento corresponde exclusivamente al médico que se lo ha recetado: nunca le pediremos que lo deje ni que lo modifique.
La psicoterapia es un marco regulado, ejercido por profesionales cuyo título está protegido, y puede abarcar el conjunto del funcionamiento psíquico y trastornos constituidos. La hipnosis tal como la practicamos es un acompañamiento más acotado, centrado en un objetivo preciso y en los automatismos asociados. Los trabajos disponibles sugieren además que ambas se combinan mejor de lo que se sustituyen.
Ambas tocan la relación con los pensamientos, por caminos distintos. La atención plena es una práctica regular que usted lleva solo, a lo largo del tiempo. La hipnosis es un trabajo con un profesional, orientado a un objetivo que usted ha formulado, con un ejercicio corto para retomar en casa. Mucha gente hace las dos.
Quizá, pero no solo. Pensamientos que se imponen a su pesar, acompañados de verificaciones o rituales que no puede dejar de hacer, merecen ser evaluados por un médico, porque a veces requieren una atención específica. No es un diagnóstico por nuestra parte: es el interlocutor adecuado al que ver primero.
El número de sesiones se define en la primera entrevista, según su situación. Nadie puede anunciárselo antes de haberle conocido.
Fuentes y referencias
Si la carga se vuelve demasiado pesada
- Quebec: Info-Social: 811, opción 2; en caso de angustia o de ideas suicidas, 1 866 APPELLE (1 866 277-3553), 24 horas al día.
- Francia: 3114, línea nacional de prevención del suicidio, gratuita y confidencial, 24 horas al día.
Fuentes
- Gobierno de Quebec, *Trastornos de ansiedad* (en francés): las formas de la ansiedad y a quién acudir.
- INRS, *Prevenir los riesgos psicosociales en el trabajo* (en francés): cuando el problema es la carga real.
- National Health Service, *Anxiety, fear and panic* (en inglés).
- Valentine K. E., Milling L. S., Clark L. J., Moriarty C. L., *The Efficacy of Hypnosis as a Treatment for Anxiety: A Meta-Analysis*, International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis, 2019, 67(3), 336-363 (doi 10.1080/00207144.2019.1613863). Texto completo de pago.
- Wang D. A., Hagger M. S., Chatzisarantis N. L. D., *Ironic Effects of Thought Suppression: A Meta-Analysis*, Perspectives on Psychological Science, 2020, 15(3), 778-793: el efecto rebote de la supresión de pensamientos.
La hipnosis tal como la practican los miembros de Solutions Hypnose es un enfoque de acompañamiento complementario. No constituye ni un acto médico, ni un diagnóstico, ni una psicoterapia en el sentido reglamentario, y no sustituye en ningún caso a una consulta, un seguimiento o un tratamiento prescrito por un profesional de la salud.
Nuestros profesionales no evalúan ni tratan los trastornos mentales o las enfermedades. Nunca piden la interrupción o la modificación de un tratamiento en curso: esa decisión corresponde exclusivamente a su médico.
No se puede garantizar ningún resultado. Los testimonios y ejemplos presentados en esta página describen experiencias individuales y no prejuzgan lo que usted vivirá.
En caso de malestar importante, de síntomas físicos inexplicados o de pensamientos suicidas, contacte sin demora con un médico, los servicios de urgencia o una línea de ayuda.
Página redactada por Florence Aton
hipnoterapeuta y coach PNL
colaboradora de Solutions Hypnose.
Versión en español revisada por Nuria Pérez de León